Altar románico de

San Salvador de Cantamuda. 

 

 

Poco hay escrito sobre uno de los altares más espectaculares del románico. Esta pieza se encuentra en la iglesia de San Salvador de Cantamuda, lugar donde entre leyendas e historia se alza uno de los ejemplos más puros del románico de montaña.

 

El altar se sostiene sobre siete columnillas, unas sogueadas y otras lisas, de las que sobresalen capiteles decorados con magníficos relieves de hojas estilizadas, cabezas de hombre y formas de cuerdas que recuerdan al prerrománico.

 

 

De izquierda a derecha:

  • Columnilla con flores en forma de cruz. En el capitel encontramos hojas enroscadas formando una especie de capitel jónico.

  • Columnilla lisa. En el capitel observamos hojas alargadas.

  • Flores unidas a lazos. En el capitel podemos ver flores inscritas en óvalos.

  • Columnilla lisa. El capitel tiene dos caras en sus esquinas de cuyas bocas salen brotes vegetales que acaban enroscándose en unas flores.

  • Columnilla círculos y entrelazados. En el capitel nudos.

  • Columnilla de forma helicoidal, al igual que las columnas salomónicas. Posee un fuste ornamentado a través de una banda continua de forma espiral. Habitualmente el fuste es ornamentado a base de elementos vegetales como en este caso de forma corintia.

  • Columnilla de lazos entrelazados. En el capitel hojas de gran tamaño.

 

Como podemos observar la columna central es la única que tiene cabezas humanas, sin entrar hablar del significado del número siete, algunos expertos hablan de una representación de Adán y Eva y en el paraíso terrenal.

Es relevante la información que encontramos en la Enciclopedia del Románico “estos altares son un elemento enormemente original de la iglesia, aunque desconocemos si son todos originales pues en el Libro de Cuentas de la iglesia de 1607 consta el pago a un tal Pedro de Agúera porque asientó las aras en los altares de San Miguel y Nuestra Señora”. Se hace mención en esta ficha a elementos posteriores en algunos de los altares que encontramos en el templo. Es probable que algunas de las piezas  de nuestro protagonista sean posteriores como por ejemplo las columnillas que se observar en la parte trasera.

 

El altar se convierte en la parte principal de la Eucaristía en él, el vino y el pan se transforma en la sangre y el cuerpo de Cristo, mostrando el sacrificio de Cristo y la nueva vida. Dentro de la iglesia románica se convierte en una pieza muy importante, su consagración y su disposición será fundamental.

 

De época románica se han conservado muy pocos altares de este tipo por lo que este ejemplo se convierte en un material muy a tener en cuenta para los estudiosos del románico. Solamente cuando observamos este nos preguntamos por todas aquellas maravillas que desgraciadamente han desaparecido de nuestros templos románicos.