LA ÚLTIMA CENA Y SU FAMOSO MAESTRO CANTERO.

 

 

Tras un pórtico del siglo XVI se encuentra una de las portadas más espectaculares del románico del norte de Palencia. La puerta de la iglesia de San Cornelio y San Cipriano se decora con un amplio programa iconográfico, pero nuestro románico al detalle lo vamos a dedicar a una de sus arquivoltas donde podemos admirar una espectacular “Última cena” con dos personajes muy curiosos.

 

En la parte central encontramos la representación de “La Última Cena”. Jesús aparece situado en el centro junto a los apóstoles, seis a cada lado. Destaca la calidad de la talla y los detalles, cada uno de los apóstoles se sitúa en la mesa bajo un arco sujetado por columnas sogueadas con capiteles vegetales. Aparecen unos con barba y otros sin ella, unos calzados y otros descalzos; en las manos sujetan unos platos, algunos vacíos y otros con peces, entre los platos podemos observar panes o cuencos que se utilizarían para verter el vino. Es probable que en los arcos se colocara el nombre de cada uno de los apóstoles, pasamos a analizar cada uno de ellos de forma individual (de izquierda a derecha):

 

 

 

Izquierda.

 

En primer lugar, nos encontramos un personaje barbado con larga melena que sujeta un libro en sus manos. Su presencia me lleva a pensar en un profeta que sujeta a las Sagradas Escrituras, indicándonos que es ahí donde se recoge el episodio que a continuación aparece representado.

 

  • El primero de ellos no sujeta en sus manos un plato sino una pluma con la que escribe sobre un pergamino.(Probable interpretación: referencia al evangelio en el que se baso el artista, por lo que podríamos estar ante la representación de Mateo, Marcos o Lucas)

  • El segundo aparece junto con un plato donde se puede ver un pez.

  • El tercero aparece barbado con el plato vacío.

  • El cuarto aparece también barbado pero esta vez en su plato porta un pez.

  • El quinto apóstol tiene en su plato un pez, a su lado aparecen representadas dos llaves, por lo que podemos identificar a este personaje con San Pedro, el cual suele aparecer representado con las dos llaves que Jesús le entrego con el simbólico poder de atar y desatar el destino de las cosas y de las personas.

  • El personaje aparece barbado, el plato que porta se encuentra bastante deteriorado.

 

Centro.

 

En el centro aparece Jesús con los dedos índice y corazón de su mano derecha levantados en actitud de bendecir; es difícil percibir si porta algo en la mano izquierda. Delante de el no aparece ni mesa ni plato.

 

 

 

 

 

Derecha.

 

 

  • En primer lugar, encontramos a un hombre imberbe que porta en sus manos un plato en el cual parece coger algo con sus dedos. Su aspecto me lleva a pensar en la representación de San Juan por ser el más joven y aparecer sin barba.

  • El segundo aparece barbado con un plato con un pez.

  • El cuarto con barba y plato con pez

  • El cuarto apóstol es el que mejor podemos reconocer; en el arco aparece la inscripción “BANTOLOME”, a esto se une que a su lado aparece representado un cuchillo, atributo que le suele acompañar como símbolo de su martirio en el cual murió desollado vivo.

  • El quinto aparece imberbe y cogiendo algo del plato.

  • El sexto barbado y cogiendo con los dedos comida del plato.

 

 

 

 

 

 

 

 

El último personaje es el más fácil de identificar pues de esa manera lo quiso él. En el arco puede leerse en latín “Micaelis me fecit” o lo que es lo mismo “Miguel me hizo”. El maestro cantero aparece representado sentado con una especie de gorro en su cabeza, imberbe, portando en su mano izquierda un cincel y en la derecha una maza, instrumentos que utiliza para acabar de tallar la última parte del mantel que viste la mesa. Detrás de él un libro abierto, dicho objeto es un libro de modelos, libro en el que maestro apuntaba todo lo que aprendía y realizaba con la idea de dejarlo a su sucesor al frente del taller. La firma del maestro, su representación y el libro de modelos, son elementos poco habituales pero su presencia en conjunto es única. En Miguel vemos un intento del artista por salir de ese anonimato que supuestamente siempre ha caracterizado al cantero románico.

 

 

 

 

 

 

 

 

Todo lo que hemos expuesto convierte a la portada de la iglesia de San Cornelio y San Cipriano en un ejemplo excepcional y único del románico. Un tesoro por descubrir y que todavía tiene mucho que decir a los estudiosos del románico palentino.